
Tesla está trabajando en alejarse de China en cuestión de componentes para no tener que sufrir las consecuencias económicas que están azotando a otros fabricantes.
A Elon Musk no le salen las cuentas. Aunque la compañía tienen la mayoría de sus fábricas dentro de las fronteras estadounidenses, es cierto que los componentes necesarios para producir las baterías los tiene que ir a buscar a China. Esto hace que tenga que pagar más de un 30% en gravámenes para introducirlos en el país y ensamblar sus vehículos.
Es por este motivo que están buscando otros países que les den este apoyo. Según informa Reuters, la surcoreana LG Energy Solution (LGES) ha firmado un acuerdo de 4.300 millones de dólares para suministrar a Tesla baterías de litio-ferrofosfato. En concreto, estas pilas se suministrarán desde la fábrica estadounidense de LGES en Michigan.
LGES inició en mayo la producción de baterías LFP en su fábrica de Michigan. La empresa surcoreana indicó que el contrato duraría de agosto de 2027 a julio de 2030 e incluía una opción para ampliar el periodo del acuerdo hasta siete años y aumentar los volúmenes de suministro en función de las conversaciones con su cliente.
Este acuerdo va en consonancia con lo que anunció la empresa surcoreana la semana pasada, cuando detalló que estaba buscando compensar la floja demanda de coches eléctricos con la venta de baterías de almacenamiento.
Por su parte, el director financiero de Tesla, Vaibhav Taneja, señaló en abril que los aranceles estadounidenses tenían un impacto «desproporcionado» en su negocio energético, ya que se abastece de baterías LFP procedentes de China. «También trabajaremos para asegurar una cadena de suministro adicional de proveedores no basados en China, pero llevará tiempo», añadió.
Sin embargo, este no es el único acuerdo que ha cerrado Tesla esta semana. La compañía también ha logrado un pacto de 16.500 millones de dólares para comprar chips a la fábrica de Samsung Electronics en Texas, a medida que las empresas surcoreanas amplían su presencia en EE.UU. para satisfacer la demanda local.
El negocio de almacenamiento y generación de energía de Tesla representa poco más del 10% de sus ingresos, pero ha sido un punto brillante para la compañía en su lucha contra la desaceleración de las ventas de automóviles y los próximos recortes en el apoyo del gobierno estadounidense a los vehículos eléctricos.
«La energía está creciendo realmente bien a pesar de los vientos en contra de los aranceles y varios desafíos de la cadena de suministro», explicó Elon Musk durante la presentación de resultados de la semana pasada. «Creo que no mucha gente aprecia lo gigantesca que es la escala de la demanda de baterías».
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